Viajar en avión con un bebé

Una de las cosas que más nos preocupaba para viajar con un bebé, era el vuelo. No deja de ser el estar con un bebé varias horas, en un sitio cerrado, con mucha gente y sin poder salir. ¿Qué pasa si se pone a llorar? ¿y si se asusta? ¿Qué pasa si molesta? éstas y otras, eran las preguntas que se nos pasaban por la cabeza.

El vuelo a Lanzarote (2h y 30 min) sería el primer vuelo de Doña Pucheros, y os vamos a contar como fue la experiencia.

Capítulo 1: Equipaje

Primero voy a recordar que un bebé necesita un billete de avión “especial” ya que no ocupa un asiento. Este billete va unido a un billete de adulto y en Ryanair cuesta 25€ sólo ida, independientemente de lo que cueste el billete del adulto e independientemente de a donde sea el viaje. Para adquirir el billete de avión el bebé debe haber nacido, pues hay que indicar la fecha de nacimiento a la hora de hacer la compra. Si se han comprado los billetes con anterioridad, hay que ponerse en contacto con la compañía para que añadan al bebé una vez nazca y pagar su billete aparte. Habitualmente para vuelos dentro del territorio nacional no es preciso que el bebé disponga de DNI, pero sí para los vuelos internacionales (os contaremos en otra entrada los trámites a seguir para ello).

Nosotros cuando viajamos en Ryanair siempre pagamos el plus para poder llevar el equipaje de cabina, y así no tener que facturar. Con un bebé, en la cabina sólo te dejan llevar un bolso pequeño adicional y te permiten facturar gratis dos bultos de bebé, en nuestro caso la silla y el capazo, pero una muy buena opción es facturar una silla de coche, o una cuna de viaje, depende de lo que dispongas en destino. En nuestro caso teníamos cuna en el alojamiento, y como comentaré después la agencia de alquiler de coche pone la silla grupo 0 gratis.

Por lo tanto para este viaje disponemos de dos maletas de cabina, más 2 bolsos, más un bolso adicional para el bebé. Y el coche y capazo facturado. Por lo tanto es muy importante reducir el equipaje, comentamos como hacerlo en otra entrada.

En el bolso de cabina del bebé llevamos un par de juguetes, la mochila de porteo ultracompacta (Boba Air), la cuna para el avión, pañales, el cambiador de viaje con toallitas, una muda (body + camiseta + pantalón), apiretal y una mantita.

En cuanto al equipaje del bebé que iba en nuestra propia maleta solemos llevar una regla estándar: 2 bodies por día + 1 pijama por día + 1 muda por día, siempre y cuando no dispongamos de lavadora en el alojamiento. Además, solemos llevar una toalla para la ducha con capucha, una bañera de bebé hinchable y un neceser pequeño con jabón, crema del pañal y crema hidratante de 100ml de la marca que usa Doña Pucheros, ya que no es recomendable para los bebés estar cambiando de marca de cremas continuamente. En cuanto a los pañales desechables, calculamos unos 10-11 pañales por día y dependiendo del tiempo que estemos de viaje nos los llevamos nosotros o los compramos allí. Hasta ahora los hemos llevado nosotros por las dificultades a la hora de comprar pañales desechables biodegradables. Por último, ya que disponíamos de lavadora en el alojamiento, aprovechamos un sobrecito de detergente de 100 ml de Norit Bebé que nos regalaron en una canastilla, que es el que usa Leia habitualmente, y nos vino de maravilla.

Capítulo 2: Aeropuerto

Dejamos el coche en el parking P1, opción que recomendamos si el viaje es corto, si no es demasiado caro, ya que podemos ir andando a la terminal. Al ir con un bebé es recomendable ir con un poco más de tiempo al aeropuerto, ya que puede ocurrir que tengas que hacer un cambio de pañal en el peor momento o que quiera comer. Esto no supone ningún problema para Cagaprisas y nos plantamos en el aeropuerto con 3h y media de adelanto. Nos dirigimos directamente al control de equipajes, ya que no teníamos que facturar. Los bultos del bebé los facturan directamente al subir al avión, así puedes disponer de la silla para el aeropuerto. Hay una línea de control de equipajes para familias y discapacitados en el caso del Aeropuerto de Barajas, que además está llena de dibujos para hacerlo más ameno a los niños, aunque Doña Pucheros aun no se entera. La verdad es que es bastante cómodo, ya que no hay que hacer cola.

Aunque no era nuestro caso ya que Leia sólo toma lactancia materna de momento, si lleváis agua y preparado para biberones o potitos, hay que sacarlos de la maleta y mostrarlo en el control, no os pondrán pega alguna.

Pasado el control, decidimos buscar un lugar para dar de comer al bebé, y tras preguntar nos indicaron que Barajas cuenta con sala de lactancia, al menos en T1, y además esta muy bien. Está justo al lado del parque infantil. Tras enseñar las tarjetas de embarque te dan paso, hay una sala de juegos, cambiadores y hasta sala de cunas.

Sala de Lactancia T1 Barajas

Aparte de la sala de lactancia, en prácticamente todos los baños del aeropuerto hay cambiador para bebés y habitualmente están en un aseo aparte con puerta dentro de los propios baños, y suelen estar vacíos (si no hay caraduras que se saltan las colas y aprovechan ese baño de niños sin niños….).

Capitulo 3: Vuelo

Una vez nos pusimos en la cola de embarque, unos empleados de la compañía iban carrito por carrito poniéndoles las cintas para ser facturados. En nuestro caso, utilizamos una bolsa de transporte para meter la silla (te ponemos el enlace aquí) y una bolsa de rafia grande para el capazo, pues ya sabemos cómo tratan los equipajes…

Desde ese momento que empaquetamos el carrito, empezamos a portear a Leia con la Boba Air hasta el asiento del avión, lo que fue muy fácil gracias a su plegado máximo. En la misma puerta del avión dimos las dos bolsas con la silla y el capazo. Una vez dentro del avión, el personal de cabina nos dio el cinturón para el bebé, el cual hay que abrochar dentro del de adulto y, una vez se tenga adosado al de adulto, abrochárselo al bebé (como ya te explicamos en esta entrada).

Durante el despegue y el aterrizaje es recomendable que el bebé succione (mediante la lactancia materna, biberón o chupete) para que no tenga dolor en los oídos. En nuestro caso Doña Pucheros no tenía hambre, por lo que succionaba gustosamente el hocico de la jirafa Sophie xD. Después, el bebé tuvo ratos de todo tipo: de jugar, llorar, dormir… etc. La verdad es que cuando la niña lloraba nos agobiábamos un poco a ratos, ya que el vuelo estaba lleno y podría llegar a molestar, por lo que intentábamos entretenerla con lo que podíamos: juguetes, teta, ponernos de pie a caminar (método infalible) y así íbamos llevándolo. Tenemos que decir que en ningún momento nos llamaron la atención por ello, aunque fueron dos momentos puntuales y muy cortitos.

Doña Pucheros echando la siesta.

A mitad de vuelo aprovechamos para hacer un cambio de pañal. En los aviones de Ryanair traseros hay uno de los dos baños que dispone de cambiador para bebés (comprobadlo en las pegatinas de la puerta antes de entrar) que está justo encima del WC. Aunque ya sabéis que los baños del avión no son precisamente anchos, el cambiador se agradece ya que aporta comodidad. Después de esto, Doña Pucheros aprovechó para echarse una siesta y estrenar su cuna de avión (te explicamos este y otros accesorios de viaje en esta entrada).

Capitulo 4: Recogida de equipaje y alquiler de coche

Una vez aterrizamos, volvimos a portear a Doña Pucheros hasta que nos dieran el carrito. Nuestra sorpresa fue que no nos dieron el carrito de bebé nada más salir del avión y sí se lo dieron a otras familias. Observamos que ninguno de ellos llevaba el carrito dentro de una mochila protectora como era nuestro caso, por lo que fuimos en busca de él a la cinta y… otra nueva sorpresa!! nuestro carro no salía… Gracias a Cagaprisas, que aún no sabe ni cómo, se le ocurrió mirar en la cinta de equipaje especial y allí apareció. Todavía no sabemos por qué… A nuestra vuelta en Madrid salió por la cinta de equipaje normal.

Una vez reunidos todos los bultos, fuimos a la empresa de alquiler de coches en Lanzarote. La que nosotros elegimos fue TopCar y una de las razones fue porque nos incluían a coste 0€ la silla grupo 0 para el bebé. Lo único malo es que era de una calidad regulera y además nos las tuvimos que apañar nosotros mismos para instalarla, ya que te la dan sin instalar (pero para eso tenemos a Súper Cagaprisas, que lo resolvió en un periquete.

Probando la silla canaria

¿Cómo os las apañáis vosotros para viajar con un bebé? Déjanos cómo lo haces tú en los comentarios!!

Si te interesa saber más sobre Accesorios de viaje para viajar con bebés, no dudes de visitar esta entrada pinchando aquí!!

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